Sí, había acudido a nuestro encuentro, allí estaba él. Los ojos le brillaban de ilusión y entusiasmo, nunca lo había visto tan feliz.
-Sí, para ti, toda para ti. No es gran cosa, pero debes cuidarla. Es muy frágil, por favor, no la hagas llorar. Llévala siempre encima, pues si no te echará de menos. No le grites, pues es pequeña y se asusta con facilidad. Trátala con cariño. No la olvides. Demuéstrale que la vida tiene sentido, sé que eso se te da bien. Abrázala cuando esté triste. Y sólo te daré una condición más, nunca, nunca, la alejes de ti.
Juntó las manos y sonrió, esperaba algo con gran entusiasmo.
-Cierra los ojos, quiero que sea una sorpresa.
Cerró los ojos con fuerza para no resistirse a abrirlos, me agaché ante él y le besé las manos.
-Toma, mi vida, ya no la necesito.
My life.
4 abr 2009
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